lunes, 23 de noviembre de 2015



                                                COMENTARIO SOBRE LA CELESTINA



La Celestina, es una tragicomedia, se dice que escrita durante los últimos años del siglo XV por Fernando de Rojas.

Habla del enamoramiento de un joven noble llamado Calisto, que se enamora de la preciosa Melibea. Ella en un principio lo rechaza, y Calisto, aconsejado por Sempronio va a pedir ayuda a Celestina, una vieja prostituta entre otras cosas. Al final, aunque de una forma muy miserable, Celestina se encarga de que Melibea se muera por Calisto, y en efectivo lo consigue.                                  
Llega un momento en que a causa de un cinturón de oro entregado por parte de Calisto a Celestina, Pármeno y Sempronio se mosquean y van a buscar una parte de la recompensa que ellos piensan que les pertenece. No llegan a un acuerdo con Celestina y estos la matan. A partir de esta, se desencadenan las muertes de todos los personales, cada uno con su propio pecado capital.

Desde mi punto de vista, es una obra bastante “fuerte”,  sobre todo para la época en que está escrita.  Los personajes hacen bastante uso del lenguaje soez y muestran una “soltura sexual” bastante grande. En estos tiempos era muy fuerte y extraño que se mostrara en una obra de una forma tan evidente.

A continuación, voy a comentar uno de los hechos que me han llamado la atención durante mi lectura. Me refiero a las habilidades y conocimientos de Celestina (profesiones), ya que es: maga/ hechicera y hace un pacto con Plutón, que representa al demonio (hecho que subraya mucho Fernando de Rojas);  alcahueta, profesión de la cual se siente satisfecha ya que aumenta su orgullo profesional;  prostituta; vende afeites, hierbas, ovillos y adornos para las mozas, todo elaborado por ella; también reconstruye virgos.                                                           
En ella se ve representada  la codicia, e incluso rasgos de maldad.


Además, es un personaje que cambia su modo de habla según a quién y por qué motivo se dirija, siempre con el fin de enorgullecer su provecho personal.