LA NAVIDAD
La palabra Navidad hace que nos venga a
la mente: la unión con la familia, la ilusión, la bondad, las ganas
de que todo salga bien al año siguiente, los regalos, etc. Si que es
verdad que cuanto más mayor te vas haciendo, parece que ese
sentimiento de ilusión va disminuyendo, y piensas en cuando eras más
pequeño y un mes antes de estas fechas ya empezabas a escribir tu
carta a Papa Noel y Los Reyes Magos. Carta llena de deseados regalos
que esperabas impaciente. Era todo muy mágico. Ahora ya, esa magia y
esa ilusión se ha perdido.
Desde siempre me ha gustado más “Papa
Noel” porque es del que más regalos he recibido y con el que más
ilusión y nerviosismo he sentido. Los “Reyes Magos” en cambio,
siempre han tenido menos importancia en mi familia.
Con la palabra Navidad, también nos
viene a la mente la bondad, como bien he dicho antes.
Da la sensación de que la gente quiere
compensar todos sus malos comportamientos durante el año, en estos
días. Y de esta forma, sentirse bien consigo mismas.
La bondad y los buenos actos deberían
de realizarse siempre, pero claro está que eso no es posible, porque
nadie es perfecto y todos tenemos fallos. Lo que si que deberíamos
hacer es intentarlo, y ser más comprensivos y aprender a ponernos en
el lugar de los otros.
Por lo general, las ventas se disparan
por la compra de los regalos de navidad. Pero como la gran mayoría
no puede permitirse unos precios muy altos, aprovechan cualquier
rebaja u oferta que se les ofrezca. Encontramos, el <<black
friday>>. Es un día donde los comercios, se abren temprano y
se cierran mas tarde de lo habitual. Además los precios se rebajan
muchísimo (40%, 50%. 80%, etc.).
Podemos decir que es un buen día para
ir a comprar pero también un día agobiante, ya que todos aprovechan
para hacer sus compras navideñas y a lo mejor sales de allí con tan
solo una cosa de las que querías comprar o tal vez con ninguna.
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